domingo, 3 de mayo de 2015

Cuando la cabeza no para...

Creo que todos, en mayor o en menor medida, hemos probado el efecto del estrés y sus consecuencias diarias.
Una de ellas es no poder conciliar el sueño rápidamente. Estamos como atontados pero seguimos pensando en las dificultades, en lo alerta que debemos estar en nuestra vida para que todo vaya sobre rieles...y así es muy difícil conciliar el sueño. Hay otros factores como la dieta que ingerimos por la noche, o el calor de un caluroso verano, pero hoy solo nos dedicaremos a la mente.

Antes de dormir, recuéstate en la cama e intenta concentrarte en tu respiración. Respira siempre por la nariz tanto cuando tomes aire, como cuando lo sueltes. Intenta que el tiempo de inspiración y espiración sean el mismo. Cuando hayas pasado algunos minutos concentrado en la respiración, cierra los ojos e intenta recordar con lujo de detalles, todo lo que ha pasado en tu día, desde que has abierto los ojos por la mañana. Cuando digo todo, me refiero a las acciones, con sus colores, sus sabores, sus aromas, sus sonidos. Por ejemplo: subí por la avenida de los abetos y me embriagó ese aroma que me hace respirar profundo y sonreír cuando paso por ésta avenida en ésta época del año.
Intenta ir despacio describiendo mentalmente las acciones y en cuanto encuentres un momento donde el nivel de estrés ha subido más de lo normal, no te detengas mucho en ese momento, no lo pases de largo, pero no le prestes demasiada atención.
Poco a poco tu cuerpo se irá hundiendo en el colchón y acompañado por tu respiración...se irá relajando. Tu mente se resistirá un momento más pero el cansancio y la comodidad será más fuerte y lograrás conciliar el sueño.

Vaciar la mente antes de dormir es muy importante. Muchas veces cuando hay un problema sin resolver, éste ejercicio nos ayuda a despejar la mente y la solución fluirá sin que nos demos cuenta.


Anímate y cuéntame como te ha resultado el ejercicio...!
Muchas Gracias!


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